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Diferencia entre psicólogo y psiquiatra

Publicado el

La psicología y la psiquiatría son dos ramas distintas dentro del ámbito de la salud mental. Dentro de la psicología, existen numerosas especializaciones, aunque la que más confusión crea con la psiquiatría es la psicología clínica.

La psicología clínica es la parte de la psicología que se dedica a tratar en consulta a pacientes que, por lo general, sufren algún tipo de situación cuya problemática sobrepasa sus habilidades de afrontarla o algún tipo de conducta desadaptativa con la cual les resulta difícil romper.

La psiquiatría es la rama de la medicina que se dedica al estudio y tratamiento de enfermedades mentales.

Pese a que el objetivo de ambas disciplinas es el estudio, evaluación, diagnóstico, tratamiento, prevención y rehabilitación de trastornos asociados a la salud mental de los pacientes, ambas difieren radicalmente en la aproximación a este objetivo, tal y como veremos a continuación:

    1- Formación

La principal diferencia entre psicología y psiquiatría radica en la formación de los profesionales que desempeñan estas labores.

Para desempeñar las funciones de Psicólogo General Sanitario, y con ello tener la capacidad legal de evaluar, diagnosticar y tratar a pacientes, es necesario, de acuerdo con la Ley General de Salud Pública, estar en posesión del título de Grado en Psicología (o del antiguo título de Licenciatura en Psicología), y además disponer de la titulación de Máster en Psicología General Sanitaria.

Únicamente los psicólogos que deseen desarrollar esta actividad en centros y servicios del Sistema Nacional de Salud, o concertados con él, tanto en el ámbito de la atención primaria como en el de la atención especializada, deberán contar, tal como establece el Real Decreto 2490/1998, con el título de Psicólogo Especialista en Psicología Clínica, el cual se obtiene a través del programa de formación sanitaria especializada como Psicólogo Interno Residente (PIR).

Por su parte, los psiquiatras son personas que han estudiado la carrera universitaria de Medicina y se han especializado en Psiquiatría.

    2- Enfoque hacia el tratamiento

La diferencia en la formación recibida afecta por completo al enfoque que suelen tener tanto psicólogos como psiquiatras.

El enfoque de los psicólogos suele ser más completo en cuanto al análisis de las causas y factores que han desembocado en una conducta problema o en una situación poco adaptativa. Los psicólogos suelen tener en cuenta factores relacionados con el problema como pueden ser la personalidad del paciente, su círculo de relaciones, su situación concreta dentro de su entorno y su contexto social, el sistema de atribución del sujeto, sus patrones de experiencia emocional, sus expectativas, sus creencias y sus motivaciones.

Los psiquiatras en cambio, centran más su análisis y su diagnóstico en causas estrictamente biológicas. Dada su formación en medicina, el diagnóstico está más orientado a determinar las causas biológicas del problema a nivel bioquímico. El análisis del problema se centra principalmente en comprobar el correcto funcionamiento del sistema nervioso.

    3- Método de intervención

Los métodos de intervención también varían como consecuencia de las diferencias anteriores. Las técnicas de intervención psicológica tienen como objetivo hacer consciente al paciente de las causas que motivan el problema, dotarle de las herramientas suficientes para hacer frente a la situación a la que se enfrenta y conseguir cambios significativos en la vida de las personas que aumenten su nivel de satisfacción vital. La duración total de la terapia psicológica dependerá del enfoque psicológico por el que se opte, aunque las sesiones duran por lo general alrededor de una hora.

Sin embargo, al no realizar un análisis psicológico tan completo, los psiquiatras centran su intervención en el empleo de medicamentos para ajustar los niveles en distintos neurotransmisores. Al ser titulados médicos, los psiquiatras tienen la facultad de prescribir medicamentos, al contrario que los psicólogos. Las sesiones de psiquiatría suelen ser bastante más cortas y se centran en la evaluación fisiológica de niveles hormonales en el sistema nervioso.

    4- Tipo de problemas a tratar

Ambas disciplinas están capacitadas para abordar un amplio espectro de los trastornos mentales recogidos en el DSM V, el manual de referencia para trastornos mentales de la APA (American Psychiatric Association).

En psicología clínica, los problemas más comunes tienen que ver con ansiedad, depresión, trastornos de personalidad y trastornos de conducta, como las adicciones o los trastornos de la conducta alimentaria. Al ser una disciplina que tiene en cuenta muchos más aspectos relativos al comportamiento humano, es la opción recomendable para problemáticas cuyo principal componente sean los aspectos situacionales o del contexto social de la persona a tratar, que pueden abordarse mediante técnicas de terapia de pareja, terapia familiar, etc. La evidencia científica que se recoge en las distintas guías de tratamiento muestra que el tratamiento psicológico es la mejor opción, por ejemplo, en los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo, como la depresión, en los problemas de la infancia y la adolescencia, y en general en todo lo que tiene que ver con las implicaciones interpersonales de nuestro comportamiento.

La psiquiatría, al estar más ceñida a los componentes químicos cerebrales de la conducta humana, es recomendable cuando el análisis del problema revela que sus causas son principalmente intrínsecas al paciente, la gravedad del mismo hace que se considere una enfermedad mental, y existe tratamiento farmacológico eficaz.

No obstante, tanto la psicología como la psiquiatría son disciplinas que pueden e incluso deben ser complementarias para tratar distintos trastornos, como ocurre por ejemplo en el caso de la depresión mayor.